Un restaurante familiar
en el corazón de Sotogrande.
Abierto por Enzo y Sara en 1989, y todavía en manos de la familia.

«Abrimos un restaurante pequeño y nunca lo cambiamos de verdad. ¿Para qué?»
Enzo y Sara Lombardo abrieron sus puertas en diciembre de 1989 con una idea sencilla: cocinar la comida de casa y tratar a cada cliente como a un amigo que acaba de llegar. Enzo se quedó con la cocina: la pasta, la pizza del horno, las carnes hechas despacio y sin artificio. Sara preparaba las ensaladas al momento y los postres a mano.
Tres décadas después, esa idea no se ha movido ni un centímetro. Su hijo Stefano trabaja ahora en el pase junto a ellos, y los habituales siguen pidiendo los mismos platos de siempre sin abrir la carta.
Dentro, las paredes están llenas de cuadros italianos y suena música clásica de fondo: una sala cálida para una noche de invierno. Cuando cambia el tiempo se abre el elegante patio andaluz, y la cena se convierte en una larga noche bajo el cielo abierto.
Es de esos sitios alrededor de los cuales se construyen recuerdos: aniversarios, reencuentros, la primera cena de cada vacación. No es un sitio donde simplemente se come, sino un sitio al que se vuelve.


Breve historia de una mesa larga
La primera noche
En diciembre, Enzo y Sara Lombardo abren un pequeño restaurante italiano en Sotogrande. Enzo cocina; Sara hace las ensaladas y los postres a mano.
El favorito del barrio
El boca a boca corre por la costa. La pequeña trattoria se convierte en la mesa a la que los vecinos traen a su familia y a sus amigos, temporada tras temporada.
La segunda generación
Su hijo Stefano codirige ahora el restaurante. Las recetas, la acogida y los cuadros de la pared siguen exactamente donde siempre estuvieron.
Sigue siendo una mesa de familia
La cocina abre a las seis, de lunes a sábado: la misma cocina italiana generosa y sin prisa que lo empezó todo.

